Un día, su compañera de cuarto, informo que mantenía correspondencia con alguien de fuera. Los cuidadores se pusieron contentísimos. Quizá esta era la esperanza que habían esperado que surgiera.
La compañera de Tiffany les llevo a un árbol, del bosque, de a lado del orfanato. Allí, en las ramas más bajas, había una nota que estaba escondida. Triunfantes, la cogieron, e impacientes la abrieron. Para su asombro, notaron que era la letra de la pequeña niña. Se quedaron asombrados por el texto, que ponía: "A quien lea esto: Yo lo amo."
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Una de las cosas que más desarman en este mundo es para la persona que es despreciado el mantener vivo un amor sin egoísmo para los demás.
No importa que carezcamos de apariencia física, talento, posición, podemos continuar demostrando que seguimos amando a los demás por amor a Él. Haciéndolo así podemos ganar amor. Lo que seguramente nos ganará paz. Y la paz nos aísla de la amargura exterior.
No importa que carezcamos de apariencia física, talento, posición, podemos continuar demostrando que seguimos amando a los demás por amor a Él. Haciéndolo así podemos ganar amor. Lo que seguramente nos ganará paz. Y la paz nos aísla de la amargura exterior.

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